Especial estreno español de ”De óxido y hueso”: Las críticas


Hoy 14 de Diciembre es el estreno español de ”De óxido y hueso”, aquí las críticas de mis amigos y la mía propia.

Ana Igareta Gómez @Ananula

De óxido y hueso, es el sabor que le queda a un boxeador en la boca cuando recibe un puñetazo.

Muchos esperábamos con impaciencia la nueva película del director francés Jacques Audiard. La primera tras aquella obra maestra, de título “Un profeta”, que nos regaló allá por 2009. Una película que parecía culminar la notable trayectoria que el director había desarrollado hasta entonces con películas, sino redondas, sí muy interesantes, como “Lee mis labios” o “De latir mi corazón se ha parado”. Después de “Un profeta” se había anunciado que su siguiente proyecto estaría protagonizado por la gran estrella femenina del cine francés actual: Marion Cotillard. Le acompañaría un casi desconocido actor belga, de nombre difícil de pronunciar: Matthias Schoenaerts. La historia adapta, de forma bastante libre, los relatos cortos del mismo título (Rust and Bone/De Rouille et d’os/De Óxido y Hueso) del escritor canadiense Craig Davidson, basadas en sus propias experiencias en el mundo del boxeo.


Con ese toque de cine social tan característico de la obra de Audiard, “De óxido y Hueso” añade un componente de melodrama, o quizá sea más exacto decir de crudo y seco drama romántico. Si bien, es cierto que no llega al punto de perfección de su antecesora, de la citada “Un profeta”, tiene una fascinante e innegable fuerza emocional. Tampoco es una película con una temática novedosa, trata, en el fondo, una historia que hemos visto bastantes veces: la de la bella y la bestia. Una historia en la que el amor actúa como agente o fuerza para la superación y redención de los personajes. Aunque lo hace de tal manera que logra atrapar al espectador, a través del crudo viaje por el dolor y la violencia, por la marginación y la madurez, que realizan sus dos (perdidos) personajes protagonistas.

Ella, una adiestradora de orcas, fuerte, arrogante y muy segura de sí misma, a la que la vida le sacude un fuerte golpe. Marion Cotillard le da cuerpo y alma en una interpretación de las que se quedan en la cabeza durante días. Como su desgarrador despertar en el hospital, sus memorizados movimientos de brazos bajo el sonido mental del Fireworks de Katy Perry (que suena mucho mejor desde que lo asociamos a la película y a esta escena) o su emocionante regreso al parque acuático. Cualquier premio para la Cotillard sería merecido e insuficiente.

Él, un egoista y brutote chico sin oficio, casi un vagabundo, padre soltero (más o menos) que se mueve entre sus trabajos de guardia de seguridad y las peleas callejeras, campo libre de  apuestas ilegales. El trabajo de Matthias Schoenaerts recuerda, en cierto modo, al realizado por Tahar Rahim en “Un profeta”. Aunque Matthias tiene a sus espaldas un mayor bagaje cinematográfico que Rahim (que hay que recordar que era casi un debutante), le recuerda por su naturalidad y la credibilidad que le aporta a su personaje. Un niño grande, a veces brutal e irresponsable, otras ingenuo y entrañable, con el que nos terminamos encariñando. Excelente trabajo, que le valió el premio a mejor actor en la Seminci de Valladolid.

Por lo demás, destacar la excelente puesta en escena de Jacques Audiard, su capacidad para generar imágenes poderosas que perduran en la mente del espectador, así como el elegante uso de las elipsis en los momentos más delicados. También excelente la banda sonora original a cargo del ubicuo Alexander Desplat. 

Juan Pérez @JuaPersan

Tras la magnífica “Un profeta”, Jacques Audiard vuelve con “De rouille et d’Os” : un melodrama de corte clásico, eso sí, a la salsa Audiard.

La salsa Audiard es azúcar glace en la capa superior, agridulce en su capa intermedia, gotas de vinagreta en el fondo y todo en un contenedor de cristal de diseño.

Rust & Bone es la historia de dos discapacidades que acaban tomando un camino común (heredera de “Lee mis labios”).

Ali es un desclasado social con hijo menor incluido que sobrevive en este mundo de bárbaros gracias a su cuerpo, entre combates de boxeo prohibidos y trabajos nocturnos de “segurata”.

Un saco de testosterona incapacitado para expresar cualquier sentimiento. Él no ama, ni siente, está “operacional” o no. Se muda con su hijo desde el norte gris a casa de su hermana, en la soleada Antibes (Costa Azul).

Allí se cruza con Stéphanie, domadora de orcas y chica segura, algo arrogante aunque algo desorientada. Encuentro improbable pero que Audiard convierte en creíble. Todo da un vuelco por culpa de otra bestia que ella solía controlar. Todo se desmorona y empieza el camino… No revelo más.

Audiard hace un relato brutal, descarnado y sin compasión alguna, rozando lo freaky y lo trash.

Por algo le gusta Tod Browning je je. A pesar de eso todo está en la mesura y visualmente es brillantísima en muchos tramos.

Tan brillante y mesurado todo que a veces destila frialdad, pero frialdad intencionada para evitar caer en la autocomplacencia y el lagrimeo fácil.

Brillante también como Audiard lleva en volandas a lo máximo a todos sus intérpretes. Matthias Schoenhaerts, la bestia, que ya hizo algo parecido en la belga Bullhead, pero aquí elevado al cuadrado.

Es brutal dando la réplica a su compañera Cotillard que compone en este “cuento”, su mejor papel; de lejos. Aquí no tiene disfraz, ni tiene que imitar el lenguaje algo verdulero de Piaf, ni sus tics. Todo está en el rostro, cuerpo, mirada y voz, segura al principio, quebrada y medida luego. No quiero olvidar a todos los secundarios que están a la altura. Mención especial al niño de Ali (Armand Verdure) : a seguir.

Otra mención para el apartado banda sonora, del omnipresente Alexandre Desplat que parece no saber lo que es “la crisis” je je. Banda sonora sin pirotecnia, es decir nada intrusiva, solo está para subrayar cambios de estados de ánimo.

Audiard volando a gran altura, pero por debajo de “Un Prophète”. No lo está porque sobra ese final un poco “naíf” con esa voz en off. También me sobra ese episodio de la hermana despedida…ya nos ha contado lo mal que está el trasfondo social. No había necesidad de una vuelta de rosca más.

En fin, que Óxido y Hueso nos habla de las materias que componen la redención y las segundas oportunidades. Te conmueve porque toca tripas y cerebro, pero todos sabemos que en la geometría anatómica, el corazón está entre ambos. Además vive de ambos….y viceversa.

Voilá, c’est fini. Bonne nuit et bon dimanche.

Alba Mirás @MCotillardSpain

”De óxido y hueso”: El amor como antídoto para el dolor

Jacques Audiard, en su potente y extraordinaria manera de rodar puede recordar a Martin Scorsese, en mi opinión, es el Scorsese francés, sobre todo se nota en sus cintas ”noir” como ”Un profeta” y ”De latir, mi corazón se ha parado”, uno de los autores más estimulantes del cine galo actual y en sus películas, combina brutalidad, violencia y sensibilidad.

La que nos ocupa quizá sea una de sus películas más románticas, hermosas y optimistas ”De óxido y hueso”. Si nos vamos hasta el año 2001, nos encontramos con su tercera película ”Lee mis labios”, con la que ”De óxido y hueso” tiene muchas similitudes, ambas cuentan con una pareja central con un tipo de relación estilo la bella y la bestia y se enfrentan discapacidades físicas contra emocionales- la incapacidad de amar y de exteriorizar sentimientos-, lo que empieza como una atracción puramente física deriva en algo más profundo, transformando a dos personajes heridos y perdidos en amantes por el camino.

Digamos que ”Lee mis labios” es la precursora de lo que luego Audiard desarrolló más en ”De óxido y hueso”, el amor como bálsamo para aliviar las heridas del alma y como al enamorarse los dos protagonistas en cierta manera, se ”curan” mutuamente y también la veo una película sobre las segundas oportunidades en la vida. Ella (Marion Cotillard) encuentra fuerzas para seguir viviendo y él (Matthias Schoenarts) se abre a la vida. Tanto ”Lee mis labios” como ”De óxido y hueso” comparten desenlaces convencionales y esperanzadores. Entiendo las críticas al tramo final de la última película de Audiard, pero a mí me convence tal como está, creo que aunque puede parecer una manera poco arriesgada y acomodada de cerrar la historia, la veo adecuada por el camino que han recorrido los personajes hasta llegar hasta ahí, no creo que se hubiese podido terminar la película, por muchas otras vías distintas.

En cuanto a los actores, destacar especialmente a Marion Cotillard, uno de sus trabajos más desnudos y desgarradores emocionalmente, brilla en las manos de Audiard, está espléndida, una de sus mejores interpretaciones, si no, la mejor. Y también resaltar a una de las grandes revelaciones del film, Matthias Schoenarts, que está estupendo, en su retrato del brutote con corazón Ali (personaje como apuntabamos antes, con características similares al de Vincent Cassel en ”Lee mis labios”), que lo confirma como un nombre a seguir en el futuro. Hay que reconocer que la cinta no llega al nivel de la excepcional ”Un profeta”, pero es una nueva muestra de la solvencia de Audiard detrás de las cámaras, un realizador siempre interesante, aún en sus films no tan brillantes. Desde aquí, os animo a ir a verla.

Javi Leiva @JaviL32

De óxido y hueso: Fireworks

Una película del tipo de ‘De óxido y hueso’ es de las más difíciles de calificar. Es una película que es tan perfectamente consciente (consciente de sus intenciones, consciente de sus manipulaciones, consciente de su impacto) que describir su impecabilidad puede resultar agotador pero también satisfactorio. Es un retrato del dolor, de que todos podemos llevar dolor sea físico o emocional. Jacques Audiard, director de la estupenda ‘Un profeta’, crea su propio camino hacia un nivel de comprensión que, probablemente, pueda ser más apreciado y tenido en cuenta por aquellos que han llegado hasta el mismo límite de perder todo lo que apreciaban. Para aquellos de nosotros que tenemos la suerte de no conocer ese tipo de dolor y para aquellos de nosotros que no tienen miedo de sentir ese dolor, Audiard hace que sea posible para que podamos tener una idea de cuan impactante que el dolor puede ser. La pelicula sigue la historia de Ali (Matthuas Schoenaerts), un errante, un hombre desilusionado e irresponsable a cargo de su hijo y claramente mal preparado para esa tarea. Más tarde se encuentra con Stéphanie (Marion Cotillard), la cual sufre un fatal incidente que a su vez está muy bien minimizado. Sus vidas y pasiones poco a poco se entrelazande y de una manera brillante y creíble, la relación defectuosa e inconsistente empieza a desarrollarse. En muchos aspectos son totalmente incompatibles pero en otros encajan a la perfección: Ella paralizada de cuerpo y mente a través de la melancolía y él liberado y apaciguado solo a través de la ira y la violencia. La relación entre ambos es de beneficio mutuo y errática, ya que cada uno de ellos está ‘roto’ a su manera. La amistad va y viene entre sentir lástima y la emoción genuína, sincera y alegre de muchas veces. No es algo simple. Quieren empezar a tratar de conducir sus vidas con una ausencia general de responsabilidad. El trayecto no es fácil.

Su enfoque es más bien tristemente realista de las relaciones adultas, siendo irónicamente la mejor razón para ver este drama en el cual el destino desata desastres personales a su manera. Es un retrato casi asombrosamente auténtico de dos almas sin rumbo que se encuentran en medio de calamidades inesperadas y el drama que la vida ha lanzado contra ellos. Es también la antítesis de las historias de amor. Ali y Stéphanie no se encuentran, se enamoran, se pelean, rompen, vuelven a conectar y luego ¿felices para siempre?. Su vida es demasiado complicada y delicada para eso. Para una película de estas carácterísticas es imprescindible contar con actores que sepan transmistir todas esas emociones. Marion Cotillard y Matthias Schoenaerts están espléndidos. Sufren cada momento y viven sus personajes transmitiéndolos totalmente. Schoenaerts es un actor que nunca había visto antes. Logra una actuación sorprendente de un personaje que en apariencia es solo un matón pero que a medida que avanza nos golpea emocionalmente, de igual manera que golpea de manera desgarradora esos puños en el hielo. Marion Cotillard es una actriz impecable y sin duda con ‘De óxido y hueso’ logra la mejor intepretación que la he visto. Su Stéphanie es fría pero nunca siente lástima de sí misma. Es una mujer que puede entrar en una discoteca llena de gente mostrando sus lesiones recientes con plena confianza para luego cubrir discretamente esas heridas minutos después. Es un ejercicio de equilibrio emocional y total ausencia de miedo. Además, Cotillard tiene una gran capacidad de presentar cualquier emoción con la cara sin dejar de ser estoica. Su depresión está maravillosamente retratada y sus breves momentos de alegría después de su terrible incidente son bienvenidos dado el carácter sombrío del guión. Su actuación física también se pone a prueba ya que ella es incapaz de utilizar partes vitales de su cuerpo. Me impresiona cuando un actriz hermosa juega con su apariencia del modo que lo hace Cotillard en esta película. Todos sabemos lo atractiva que es pero aquí va en contra con un aspecto monótono y melancólico. Las escenas de sexo son muy tiernas y cariñosas a pesar de la inseguridad de los personajes. Aunque al principio parece algo piadoso, después se convierte en algo mucho más sensual y la cámara enfoca en ciertas partes del cuerpo roto de Cotillard y aún sí llega a ser muy hermoso.

También hay que darle crédito a los efectos especiales, imponentes que me han recordado a los utilizados con Gary Sinise en ‘Forrest Gump’. Es evidente que a veces las cosas no se pueden ocultar en el interior de las sillas o filmando desde ciertos ángulos y ahí es donde entran en juego esos efectos especiales tan inapreciables. Eso es lo bueno que tienen. Finalmente, ‘De óxido y hueso’ puede resultar una película difícil de ver pero hermosa ya que cuenta con un par de personajes dañados que están fantásticamente actuados por Schoenaets y Cotillard. Hay momentos difíciles pero también momentos de amor y belleza. Una película digna de ver.

Por último, desde Marion Cotillard Spain, queremos agradecer la colaboración prestada por todos. Muchas gracias.

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